
Arqueólogos en el desierto central de Egipto han realizado un hallazgo extraordinario: un antiguo cementerio, donde están enterradas mil personas de Amarna, la capital perdida del faraón. ¿Por qué esta gran ciudad sólo sobrevivió una generación antes de desparecer misteriosamente de la historia? Amarna fue una ciudad construida con un único propósito: servir al faraón. Akenatón fue uno de los reyes más singulares del antiguo Egipto. Un revolucionario que estableció su propia religión y fue considerado por muchos como un peligroso hereje. Se casó con Nefertiti, legendaria por su belleza, abandonó el antiguo hogar espiritual egipcio de Tebas y llevó a 40.000 personas al desierto para fundar su nueva capital en Amarna. Sin embargo, en veinte años, Egipto estaba al borde del derrumbe, la ciudad había sido abandonada y el nombre del faraón borrado de la historia.
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